LA ESPAÑOLA
Emperatriz del antitedio, meretriz de la letra, la moral imperante me induce a carcajada.
Amo el escándalo, diosa de la lascivia, inmolo en mí el
pudor y me declaro lúbrica.
Antibélica y roja como un clavel de sangre, me estremece en el acto cada humano temblor.
Me llaman atrevida, me dicen cállate, más mientras tenga boca, sepan: no callaré.
Vivo en concubinato con más de mil poetas, con algunos me acuesto y con otros me levanto.
Largas noches de estudio conforman mi mirada, mis caderas maduran sobre potros de ciencia.
Ya no tengo vergüenza, ya no tengo vergüenza. quien ame la osadía tendrá que comprenderme.
Si yo fuera una fruta, estaría… muy verde. y no me importa nada que me llamen rebelde.
Que si voto a la izquierda, que si no voy a misa, que si cuando se tercia me quito la camisa…
Me apenan las señoras que acuden a la iglesia, y las que van de luto, las que me quieren presa.
La moral imperante me induce a carcajada. y cuando me torturen, diré que no sé nada.
Alejandra Menassa de Lucia